El Marketing Emocional ha surgido recientemente como aquel campo del
conocimiento orientado a movilizar en las personas sus sentimientos, valores y
emociones, teniendo como finalidad la creación actitudes y acciones favorables
hacia un determinado producto. Es decir, el Marketing Emocional examina qué
emociones satisfacer para posteriormente ofrecer y venderlas. Buscando por lo
tanto el posicionamiento estratégico, un lugar en la mente del cliente o
consumidor, intentando conquistar sus emociones. De esta manera, las firmas van
creando expectativas en los individuos a través de la generación de espacios
basados en las sensaciones.1
Por otro lado tanto economistas como
científicos se encuentran estudiando el comportamiento del individuo afirmando
que el ser humano es emocional, trasladándolo de las empresas al ámbito de las
decisiones de compras. Y es aquí, donde ha surgido una nueva disciplina
conocida como Neuromarketing que se basa en el estudio del cerebro sobre la
comprensión del patrón inconsciente que rige el proceso de compra, a través de
la cual los expertos han argumentado que la atención de los consumidores se
capta a través de la creación de imágenes que emocionen y no mediante
argumentos racionales. Así, cuanto más intensa se a la emoción generada, más
profunda será la conexión neurológica del cerebro del consumidor,
reforzando la publicidad esas redes neuronales. En este sentido, las marcas y
firmas, tienen como objetivo cubrir las expectativas con productos que sean
capaz de llegar al corazón, siendo necesario por lo tanto, saber cómo piensa,
que siente y que sensaciones se pueden provocar en el consumidor para poder
evocar sus sueños. 2
Cada vez se va haciendo más y más claro que la importancia del Marketing Emocional es inminente, por ello creo fervientemente que debemos incrementar su estudio y en futuro aplicarlo en las universidades, pues es el marketing del futuro y del hoy.
1. Sacado del Libro de Scott Robinette - Marketing Emocional
2. Sacado de Bye bye Marketing